Apoyo escolar

(Habilidades académicas básicas funcionales)

Mediante este programa se pretende dar respuesta a las necesidades académicas específicas que presentan las personas  con Síndrome de Down y los que presenta algún otro tipo de patología o dificultad, complementando y/o reforzando los apoyos, en algunos casos insuficientes, que reciben en los centros educativos a los que acuden diariamente.

Para las diferentes intervenciones se toma como referente el Currículo de Infantil y/o Primaria (en función del momento evolutivo y de la edad).

Los contenidos que se trabajan hacen referencia a las siguientes habilidades académicas funcionales:

  • Habilidades grafomotoras básicas, necesarias para alcanzar un nivel de escritura óptimo.
  • Habilidades del área lógico-matemática: cuantificadores, conjuntos, clasificaciones, seriaciones, numeración, geometría, operaciones sencillas de suma y/o resta…
  • Habilidades propias del área de comunicación y representación: lenguaje oral y escrito, compresión y expresión, interpretación de imágenes, vocabulario, primeras letras,…
  • Habilidades artísticas: dibujo y representación, colores primarios y/o secundarios, motricidad fina (tijeras, punzón, rasgar…).

Paralelamente al trabajo de estos contenidos, se hace especial hincapié a los prerrequisitos previos de aprendizaje: atención, memoria, actitud ante la tarea, motivación, dominio del espacio, control del movimiento.

Se han establecido unas áreas prioritarias de trabajo: aprendizajes funcionales de las áreas de matemáticas y lengua castellana que les ayuden para el desenvolvimiento en su vida cotidiana; educación musical para mejorar su discriminación auditiva y el control sobre su propio cuerpo (coordinación y ritmo); educación artística para el trabajo de habilidades motoras finas; educación física para desarrollar habilidades predeportivas y  trabajo de la psicomotricidad creando nuevos espacios de juego en grupo  y  educando en hábitos saludables evitando así el sobrepeso.

NECESIDADES EDUCATIVAS DE LOS ALUMNOS CON SÍNDROME DE DOWN.

Conocer las características básicas del proceso de aprendizaje de los alumnos con Síndrome de Down, nos ayuda a identificar cuáles son sus principales necesidades educativas especiales y así llevar a cabo un programa de intervención de calidad. Las necesidades que presentan son:

  • Estrategias didácticas individualizadas.
  • Que se les enseñen cosas, aparentemente sencillas, que otros adquieren de manera natural.
  • Mayor tiempo de escolarización: su proceso de consolidación de lo aprendido es más lento e inestable, aprenden más despacio y de modo diferente.
  • Necesitan más ejemplos, ejercicios, actividades, ensayos, repeticiones para alcanzar las mismas capacidades y competencias.
  • Descomposición en pasos intermedios de las tareas, secuenciación de los objetivos y contenidos.
  • Trabajar desde lo concreto, con actividades prácticas, útiles y funcionales. Tienen dificultades de abstracción y conceptualización.
  • Tener presente la generalización de los aprendizajes en situaciones diferentes y su mantenimiento en el tiempo. Un aprendizaje de un contexto determinado puede no realizarlo en otro.
  • Adaptaciones Curriculares Individuales.
  • Profesores de apoyo escolar y audición y lenguaje: profesores especialistas.
  • Entrenamiento para el desarrollo de habilidades y destrezas motoras: gruesa y fina.
  • Entrenamiento de los procesos de atención y memoria a corto y largo plazo.
  • Trabajo sistemático en matemáticas y estrategias para poder adquirir conceptos matemáticos básicos.
  • Apoyo individualizado del lenguaje.
  • Inicio de la enseñanza del proceso lector desde edades tempranas (4-5 años)
  • Utilizar programas adaptados de enseñanza de la lectura: métodos visuales. Pueden llegar a leer de manera comprensiva la mayoría de ellos.
  • Programas específicos de habilidades sociales y de autonomía personal, educación afectivo-emocional, de conducta (si fuese necesario según el caso)…para que puedan desenvolverse en la vida diaria y a nivel social.
  • Evaluación en función de sus capacidades reales, de los objetivos individuales y de sus niveles de aprendizaje personales,

CÓMO ENSEÑAR: 

Metodología del trabajo.

Se deben utilizar estrategias que den respuesta a las necesidades derivadas de sus características psicológicas y del aprendizaje.

  • Dar pautas de actuación, estrategias y formas de actuar concretas. No dar instrucciones generales.
  • Uso de la ayuda directa y las demostraciones prácticas más que las explicaciones verbales.
  • Ofrecer un modelo de lo que se quiere enseñar.
  • Uso de técnicas instructivas y materiales que favorezcan la experiencia directa y la aplicación real de lo aprendido. (Lo que se oye se olvida, lo que se ve se recuerda, y lo que se hace se aprende).
  • Metodología flexible, adaptada al momento del alumno, a su evolución y ritmo…
  • Secuenciar los objetivos y contenidos de menos a más dificultad, descomponer las tareas en pasos intermedios y dividir la información para hacerla más asequible. (Miñán, 2003).
  • Uso de fuentes de información multisensoriales (visuales, auditivas y táctiles); utilizar láminas, dibujos, objetos que pueda manipular… para completar las explicaciones.
  • Partir de lo concreto a lo abstracto.
  • Uso de la imaginación y de la flexibilidad como principios metodológicos fundamentales para la intervención con alumnos con Síndrome de Down: no caer en rutinas y adaptarse a las necesidades de cada alumno.
  • Apoyo y refuerzo continuado para la realización de actividades.
  • Favorecer el aprendizaje autónomo, reduciendo paulatinamente los apoyos que recibe.

Actividades

  • No presentar actividades sin sentido o para que esté ocupado, sin tener un objetivo claro.
  • Realizar actividades de corta duración, breves, variadas y que tengan sentido para ellos.
  • Aprendizaje basado en el juego, lúdico, entretenido y atractivo.
  • Iniciar el trabajo con actividades motivadoras para el alumno, por las que muestre preferencia.
  • Seleccionar tareas adecuadas a la edad cronológica para no infantilizar (actividades y temas).
  • El profesor debe asegurarse que el alumno sabe lo que tiene que hacer y cómo hacerlo.
  • Proporcionar un tiempo de descanso para que el alumno se despeje entre una tarea y otra, sin cambios bruscos entre ellas, y siempre después de tareas que requieran atención y concentración.
  • Flexibilidad en la presentación de actividades: eliminar algunas por falta de tiempo…
  • Darles el tiempo suficiente para acabar las tareas, intentando reducirlo y pidiéndole mayor velocidad en la realización de tareas.
  • Actividades que permitan aplicar lo que están aprendiendo y repetir ese aprendizaje en distintas y numerosas situaciones de la vida cotidiana.
  • Realizar distinto tipo de actividades: trabajo individual, exposición del profesor, búsqueda de información, trabajo en parejas, trabajo en grupos…etc.

Materiales

  • Trabajar con objetos reales y con materiales que le aporten información por distintos canales y distintos al libro de texto.
  • El libro no puede ser la herramienta principal de trabajo, modelo cerrado de trabajo.
  • Uso de materiales prácticos, de la vida cotidiana, lo más reales posibles y, si es posible, en situaciones reales o reproduciendo dichas situaciones en el aula (monedas, compras, salidas…).
  • Adaptar los materiales al niño.
  • Adaptar los materiales estandarizados que son válidos, seleccionarlos, modificarlos…
  • Tener preparado el material que se va a utilizar con antelación.
  • Tener preparado con antelación bastantes materiales, para preveer posibles cambios de actividades o modificaciones en la planificación.
  • Utilizar materiales de calidad variados.

Organización de espacios y tiempos.

  • Disponer las sesiones de manera flexible, adaptarse al ritmo de trabajo y al nivel de comprensión del alumno.
  • Realizar las tareas más exigentes en los momentos en los que se ha observado que el niño rinde mejor (primera hora), realizando actividades más llevaderas, de carácter práctico o manipulativo en otros momentos de menor rendimiento (últimas horas).
  • Tener en cuenta que la realización continuada de tareas hace que manifiesten menor capacidad de atención o mayores dificultades de comprensión. Los alumnos con Síndrome de Down tienen menor resistencia física.
  • Realizar un seguimiento individual del alumno con Síndrome de Down: momentos para la atención directa, para el análisis de su proceso educativo, para identificar sus avances, para revisar su trabajo…etc.
  • Los contenidos deben ser secuenciados de lo más fácil a lo más difícil. No introducir conceptos nuevos cuando no están asentados los anteriores.
  • El ritmo del alumno debe marcar la presentación de los contenidos, se favorece así aprendizajes más estables y consolidados.
  • Flexibilidad en la organización del espacio (no organización tradicional): ponerle en la parte delantera, cerca del profesor y de la pizarra, apoyo de algún compañero como mediador para el aprendizaje, distribución en grupos (favorece la interacción constante y el proceso de aprendizaje).

Socialización y agrupamientos

  • Trabajo individual
  • Trabajo en distintos tipos de agrupamiento.
  • Creación de redes de apoyo naturales, proporcionadas por los propios compañeros del aula.
  • Actividades en común con los demás, con los mismos libros, el mismo documento de notas, que comparta clases y no pase excesivo tiempo fuera del aula.
  • Aplicación de programas de entrenamiento en habilidades sociales.
  • Los profesores deben ofrecer modelos correctos de actuación ante la diversidad, responder a las dudas de los compañeros con normalidad y naturalidad. Estos actuarán de un modo semejante al trato que el profesor tenga con el alumno con Síndrome de Down.
  • Los profesores deben ofrecer modelos correctos, ya que los alumnos con Síndrome de Down aprenden muchas de sus conductas por observación.
  • El alumno con Síndrome de Down debe tener los mismos derechos y los mismos deberes que sus compañeros; debe recibir un trato semejante al resto, no se le debe exigir más pero tampoco debe tener privilegios.
  • Mejor exigir que sobreproteger.

EVALUACIÓN

La evaluación de los alumnos con Síndrome de Down debe adaptarse a sus características individuales,  y  a las características psicológicas y del aprendizaje que presentan.

La evaluación debe ser personalizada y flexible; se debe evaluar en función de los objetivos propuestos, teniendo como referente los recogidos en su adaptación curricular.

El profesorado debe también evaluar su práctica docente para mejorarla. Por tanto la evaluación abarca todo el proceso de enseñanza-aprendizaje: el profesorados, el centro educativo, la adaptación curricular individual.

ACCIONES PARA MEJORAR LA ATENCIÓN DEL ALUMNADO CON SÍNDROME DE DOWN EN LA ESCUELA.

Algunas de las acciones  que se deben llevar a cabo para mejorar la atención al alumno con Síndrome de Down y facilitar su acogida en el centro escolar son las siguientes:

  • Medidas respecto a los compañeros.
  • Charla previa a los compañeros, para explicarles algunas de sus características: lentitud…, ofreciéndoles sugerencias para tratarle adecuadamente: sin sobreprotección…
  • Generalmente los compañeros les acogen con naturalidad, sin mostrar prejuicios. La actitud que el profesor transmita es la actitud que van a tener los compañeros hacia el alumno con Síndrome de Down.
  • Figura del alumno tutor o compañero de acogida, para que le acompañe y ayude en determinados momentos. (Válido para cualquier alumno nuevo).
  • Realizar actividades individuales, en gran grupo y sobre todo, en pequeño grupo. Se favorece su socialización.
  • Uso de técnicas de aprendizaje cooperativo.
  • Medidas de coordinación aula ordinaria-aula de apoyo.
  • Programar reuniones de coordinación y planificación conjunta, para todos los profesores implicados en la intervención escolar del alumno con Síndrome de Down, convocadas y dirigidas por el profesor tutor.
  • Elaborar una carpeta personal para el alumno con Síndrome de de Down. En ella llevará su adaptación curricular, los materiales y actividades que está llevando a cabo (en aula ordinaria y específica). El alumno la podría sacar del colegio para reforzar en casa o en otros lugares donde reciba apoyo externo.
  • Elaborar una hoja individual del alumno, en la que aparezcan los objetivos y las actividades programados para un tiempo determinado (15 días, un mes). Servirá de referencia para los profesores.
  • Que el tutor y el profesor de apoyo lleven a cabo regularmente intervenciones coordinadas y simultáneas en el aula.
  • Ofrecer apoyo previo, individual y en el aula de apoyo, al trabajo de los contenidos en el aula; y refuerzo posterior, los contenidos más dificultosos para él o que no haya entendido, una vez tratado el contenido en la clase. (Estrategia cabeza-cola)…
  • Utilizar en el aula para fomentar el trabajo autónomo del alumno con Síndrome de Down, las fichas ya trabajadas y realizadas en la clase de apoyo.
  • Favorecer la autonomía para el aprendizaje.
  • Medidas dirigidas al alumno con Síndrome de Down.
  • Servirnos de las potencialidades que presenta el alumno con Síndrome de Down para favorecer su aprendizaje.
  • Uso de imágenes, objetos y apoyo visual para favorecer la memorización; aplicación de los contenidos trabajados en situaciones reales. (horario con imágenes, agenda del día para anticipar…).
  • El aprendizaje por modelos o por imitación: que se fije en los demás o los tome como referencia en una actividad.
  • Conocer y tener en cuenta las dificultades que presenta el alumno con Síndrome de Down, ajustando nuestra práctica educativa y poniendo en marcha estrategias metodológicas y utilizando recursos para paliar las situaciones de desventaja, favorecer que el alumno pueda seguir, lo mejor posible, el ritmo de la clase y alcanzar los objetivos planteados para él.
  • Adoptar medidas para compensar su limitación en el procesamiento de la información por vía auditiva: hablarle mirándole a la cara, comprobar que nos atiende y entiende; utilizar lenguaje claro, mensajes cortos y sin doble sentido; reducir las respuestas de habla y lenguaje; colocarle en la parte delantera de la clase; uso de expresiones faciales, gestos, signos o guía física, en todas las exposiciones y/o instrucciones u órdenes; escribir en la pizarra las palabras clave/guía y el vocabulario nuevo.
  • Conceder tiempo prolongado de respuesta, para que pueda procesar la información y responder.
  • Medidas de relación con la familia.
  • Programar reuniones periódicas, para intercambiar información y coordinar los apoyos que la familia debe dar en casa.
  • Uso de agenda de comunicación o “cuaderno viajero”, para intercambiar información relevante en cualquiera de los dos contextos.
  • Llevar a cabo coordinación familia- escuela: que la familia refuerce en casa los contenidos trabajados en el colegio, o repartir responsabilidades u objetivos (socialización y autonomía la familia en el hogar; aspectos académicos en el colegio).

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